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El CSAM celebra en Aramil una exitosa comida de hermandad

Encuentro sidrero del Club Sierense Amigos de la Sidra
Participantes reunidos alrededor de una mesa durante una comida vinculada a la cultura sidrera
Encuentro en torno a la cultura sidrera durante una comida popular.

El Club Sierense de Amigos de la Manzana celebró este sábado 25 de julio su tradicional comida de hermandad en las instalaciones del Cuitu, en Aramil. La convocatoria resultó un éxito y permitió disfrutar de sidras caseras de gran calidad, junto con sidra de hielo, vermut de sidra y aguardiente de sidra.

LA SIDRA.– Socios, familiares y amistades del Club Sierense de Amigos de la Manzana —CSAM— se reunieron este sábado en el Cuitu para participar en una de las actividades anuales de la entidad. La comida comenzó a las 13:00 horas y mantuvo el carácter abierto que define esta convocatoria, en la que participan personas vinculadas al club y otras interesadas en la manzana y en la elaboración de sidra.

La buena respuesta de los asistentes y el cuidado de la organización permitieron desarrollar una jornada sin prisas, pensada para compartir mesa, conversar y probar distintas elaboraciones. La comida tuvo, además, una clara dimensión sidrera: la sidra casera no fue un acompañamiento secundario, sino una de las protagonistas del encuentro.

Sidras caseras de gran nivel

Las sidras compartidas mostraron la calidad que puede alcanzar la elaboración casera cuando se trabaja con buena manzana, atención y conocimiento del proceso. La diversidad entre unas botellas y otras permitió apreciar la personalidad de cada producción, sin que la falta de estandarización suponga una pérdida de rigor.

Cada sidra responde a decisiones concretas sobre la mezcla de variedades, la maduración de la manzana, el mayado, el prensado, la fermentación y el momento de embotellado. Esa pluralidad es precisamente una de las mayores riquezas de la sidra casera: no hay dos llagares iguales ni dos formas idénticas de interpretar una cosecha.

El resultado pudo apreciarse en una selección de sidras cuidadas, agradables de beber y con identidad propia. La jornada permitió degustarlas sin el condicionante de un concurso, compartiendo impresiones entre personas con experiencia y aficionados que se acercan a este mundo.

El CSAM lleva años trabajando en la formación de nuevos elaboradores. Entre sus iniciativas se encuentran las jornadas sobre la sidra y sus derivados, en las que se han abordado la elaboración de sidra casera, la sidra dulce, la sidra de hielo, el aguardiente y otros productos obtenidos de la manzana.

Sidra de hielo, vermut y aguardiente

La sidra natural compartió espacio con otros productos elaborados a partir de la manzana. La presencia de sidra de hielo, vermut de sidra y aguardiente amplió la degustación y permitió comprobar hasta qué punto la materia prima sidrera puede dar lugar a productos muy diferentes.

La sidra de hielo fue una de las elaboraciones más singulares de la jornada. Es un producto que requiere concentración, control y tiempo, y que representa una vía distinta a la sidra natural. Su carácter más pausado y su intensidad permiten apreciar la manzana desde otra perspectiva.

El interés por este tipo de elaboraciones no es nuevo dentro del CSAM. El club ha participado en actividades de formación y cata, como el Taller de Sumillería de Sidra de Hielo, que incluyó una degustación de sidra de hielo casera elaborada por el propio Club Sierense de Amigos de la Manzana.

El vermut de sidra ofreció otra interpretación de la manzana, vinculada a la maceración y a la combinación de aromas. Su presencia resultó especialmente interesante porque lleva la sidra a un terreno diferente sin perder la referencia al producto de origen.

El aguardiente de sidra completó este recorrido por los derivados. La destilación forma parte del aprovechamiento tradicional de la manzana y permite obtener un producto con características muy distintas a las de la sidra de partida. Junto con el café y los postres, la convocatoria contemplaba precisamente la degustación de sidra de hielo, licores y aguardientes.

La posibilidad de probar todos estos productos durante una misma jornada permitió observar la amplitud real de la cultura de la manzana. La sidra casera continúa siendo el eje principal, pero a su alrededor existe espacio para investigar, recuperar conocimientos y crear nuevas elaboraciones.

Una actividad constante alrededor de la manzana

La comida de hermandad no fue una iniciativa aislada. El Club Sierense de Amigos de la Manzana desarrolla a lo largo del año un programa amplio, relacionado con el cultivo de los manzanos, la elaboración, la formación y la divulgación.

El colectivo organiza cursos, jornadas técnicas, concursos, exposiciones y degustaciones. Esa continuidad permite conectar el trabajo en la pumarada con la elaboración en el llagar y con la presentación pública de las sidras. El club no centra su actividad únicamente en el producto final, sino en todo el proceso que va desde la elección de las variedades hasta la conservación y la cata.

Una de sus presencias públicas más completas tiene lugar en Agrosiero, donde el CSAM ha organizado el Concurso de Sidra Casera de Siero, exposiciones de manzanas asturianas, degustaciones de sidra dulce, catas de manzana y talleres de mayado.

La entidad tuvo también un papel destacado en la creación de la Federación Asturiana de Sidra Casera —FASCAS—. El proceso comenzó en 2022 por iniciativa del propio CSAM y desembocó en una estructura destinada a coordinar asociaciones, compartir recursos y organizar concursos, exposiciones, degustaciones, cursos y talleres.

Ese trabajo colectivo pudo verse este mismo año en la II Preba de la Sidra Artesana de Gascona, donde el CSAM participó junto con asociaciones de otros concejos integradas en FASCAS. La cita permitió presentar al público sidras de pequeña producción y dar visibilidad al asociacionismo sidrero.

La comida celebrada en el Cuitu permitió condensar buena parte de ese trabajo en una actividad sin carácter competitivo. Hubo sidras caseras de calidad, derivados de la manzana, conversación e intercambio de experiencias. Fue, sobre todo, una muestra del trabajo constante de un club que lleva años atendiendo tanto al cultivo de la manzana como a la elaboración y a la transmisión de conocimientos.

 

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