La Sidra de Asturies cerró 2025 con el mayor volumen de contraetiquetas de su historia, un resultado que va más allá de las cifras y confirma la consolidación de un modelo basado en la calidad, el origen y la manzana asturiana. El balance anual presentado por el Consejo Regulador demuestra un crecimiento sostenido en la producción certificada y en la superficie inscrita.
LA SIDRA.- En el año 2025 se entregaron 4.964.000 contraetiquetas, un 7,3 % más que en el ejercicio anterior, situando a la DOP cerca de los cinco millones de botellas certificadas y superando los 7 millones de euros en valor comercial. Estas cifras responden a la confianza del consumidor en la calidad de las sidras amparadas por el sello DOP.
Destaca también el aumento en la presencia de productores: la DOP cuenta con 1.168 hectáreas inscritas, repartidas en 918 pomaradas, con el respaldo de 395 pumareros y 34 llagares. Estos datos reflejan una apuesta clara por la manzana asturiana y por la certificación rigurosa como claves para la calidad del producto.
De acuerdo con el Consejo Regulador, en el ejercicio se destinaron más de 7,6 millones de kilos de manzana asturiana a la DOP, con los que se elaboraron 5,5 millones de litros de sidra. La sidra natural concentra el 82 % de las ventas en el canal hostelero, evidenciando el peso de la sidrería y el chigre en el consumo de sidra certificada.
Sin embargo, desde el sector también se insiste en la necesidad de seguir trabajando en la distinción clara de la DOP, tanto entre consumidores como en la hostelería, para evitar usos incorrectos de la denominación Sidra de Asturias en productos que no están certificados. Solo la sidra con contraetiqueta ofrece garantías de origen, control y calidad para el consumidor.
El balance de 2025 se cierra con optimismo, reforzado por la declaración de la cultura sidrera asturiana como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, un reconocimiento que subraya la importancia social, cultural y económica de un sector que sigue creciendo sobre bases sólidas.