Manuel Gutiérrez Busto recuerda La Silla del Rey tras el cierre del 9 de agosto de 2026, después de 42 años de trayectoria.
La Silla del Rey cerró el 9 de agosto de 2026 después de 42 años. En su testimonio para LA SIDRA, Manuel Gutiérrez Busto recuerda una sidrería de Uviéu que formó parte de la vida de varias generaciones.
Su mirada no se queda en el nombre del negocio ni en el edificio. Para él, la identidad del chigre dependía también de quienes lo llevaban y de la sidra que se servía. Félix y Arturo, su cuñado, forman parte de esa memoria; Arturo fue quien continuó al frente hasta el cierre.
La sidra de Fran y el escanciado a mano son dos recuerdos centrales. El relato describe un lugar sin tapones ni escanciadores mecánicos, con botellas, culinos y conversación como parte de la vida cotidiana.
Las tapas también dejaron huella: caldo en invierno, pulpo, lacón, embutidos, queso y huevo cocido. Más adelante llegaron parrochas, chipirones, calamares y algún guiso. La sidrería fue cambiando, pero la memoria del autor conserva la relación entre barra, sidra y comida.
El fútbol y el seguimiento del Real Uviéu completaban el ambiente. En la evocación de Gutiérrez Busto, las pantallas y los días de partido forman parte del mismo paisaje social que las botellas sobre las mesas.
Este artículo recuerda la etapa que terminó en agosto de 2026. El texto original menciona la posibilidad de otros responsables, pero no confirma una reapertura ni describe una nueva oferta. Recoge la memoria de una sidrería y de las personas que le dieron vida.
La importancia del escanciado de sidra y la pregunta sobre qué define un chigre aparecen en otras piezas de la revista. El reportaje sobre Casa Vila permite conocer otra historia de vida en estos establecimientos.
El debate sobre el futuro de las sidrerías asturianas aporta un contexto más amplio. La evocación de La Silla del Rey procede de la firma de Manuel Gutiérrez Busto en LA SIDRA 269, septiembre de 2026.

