La Fundación Asturies XXI inauguró en Bimenes «La sidre na emigración asturiana», una exposición que recupera la memoria de quienes llevaron la cultura sidrera al otro lado del Atlántico e invita a reflexionar sobre las migraciones de ayer y de hoy
LA SIDRA.— Una botella de sidra en un retrato de 1870 puede contar mucho más de lo que parece. Habla de la tierra que quedó atrás, de las costumbres que se llevaron en la maleta y de la necesidad de seguir sintiéndose parte de una comunidad a miles de kilómetros de casa. Esa es la historia que propone descubrir «La sidre na emigración asturiana», inaugurada el viernes 30 de octubre en la Casa de Cultura de Santuyano, en Bimenes.
Promovida por la Fundación Asturies XXI y comisariada por Llucía Fernández Marqués, la exposición reúne veinte piezas que documentan la presencia de la sidra en las comunidades asturianas de América a comienzos del siglo XX. En el acto intervinieron el alcalde de Bimenes, Aitor García Corte; la directora general de Emigración y Políticas de Retorno, Olaya Gómez Romano; el presidente de la Fundación, Marcos Abel Fernández Marqués, y la propia comisaria.
La inauguración tuvo un hilo compartido: el recuerdo y el respeto a las personas que tuvieron que dejar Asturies en busca de una vida mejor. Detrás de las fotografías hay celebraciones, negocios y encuentros, pero también separaciones familiares y el esfuerzo por conservar la identidad y los vínculos con la tierra de origen.
Aitor García Corte destacó precisamente esa capacidad de la emigración asturiana para llevar consigo su cultura y, con ella, la sidra. Un sentimiento de pertenencia que se reconstruye en los lugares de acogida a través de las relaciones personales y del asociacionismo. «Allí donde se encuentran dos asturianos, nace un centro asturiano», comentó el alcalde, resumiendo con humor esa voluntad de seguir juntos incluso lejos de casa.
Marcos Abel Fernández Marqués reclamó un reconocimiento para todos los asturianos emigrados y recordó que la marcha a América no fue la última gran salida de población del país. En su intervención repasó el exilio tras la represión de la revolución de 1934, la derrota del Consejo Soberano en 1937 y la emigración de los años sesenta, motivada principalmente por la necesidad económica.
El presidente de la Fundación llevó también la reflexión al presente. Advirtió de que la emigración sigue marcando la vida asturiana y afirmó que el 50 % de la población asturiana de entre 18 y 35 años vive fuera del país.
Olaya Gómez Romano invitó a mirar esa memoria desde la realidad de las personas que hoy llegan a Asturies desde otros países para buscar una vida mejor. Su intervención trazó un paralelismo entre aquellas experiencias y las migraciones actuales, insistiendo en la necesidad de recordar que, antes de ser tierra de acogida, nosotros ya éramos emigrantes.
El recorrido documental de la muestra abarca desde 1870 hasta 1947. Entre las imágenes destacan dos daguerrotipos tomados en México y Cuba, en 1870 y 1885, respectivamente, tanto por su antigüedad como por su composición: la presencia de la sidra dentro del retrato invita a reparar en el valor que se le concedía y en el lugar que ocupaba en la representación de la propia identidad.
Para cerrar las intervenciones, Llucía Fernández Marqués invitó a las personas asistentes a recorrer la exposición con ella. La visita comentada permitió detenerse en los detalles de cada pieza y conocer las historias que las imágenes ayudan a reconstruir.
Al acto acudieron representantes de varias asociaciones e instituciones, entre ellas la Cátedra de la Sidra, la Academia de la Llingua Asturiana y el Centru Asturianu d’Uviéu. Se ofrecieron sidras chilenas, argentinas y de marcas asturianas con presencia en esos países, como una manera de compartir los vínculos que documentan las fotografías.
La exposición ya cuenta con solicitudes de ayuntamientos y centros sociales de distintos puntos de Asturies para continuar su recorrido. La memoria que conserva vuelve así a ponerse en camino, esta vez para contar aquí cómo se mantuvo viva la cultura sidrera allá.

