El Consejo Regulador dio a conocer en Villaviciosa un distintivo vertical de 24 × 36 milímetros, en tonos ámbar y cobre. Las primeras sidras de hielo certificadas podrían estar disponibles entre junio y julio de 2027.

LA SIDRA. La sidra de hielo asturiana ya tiene etiqueta propia dentro de la DOP Sidra d’Asturies. El Consejo Regulador presentó el distintivo este jueves 5 de noviembre en su sede del edificio San Xuan de Capistrano, en Villaviciosa. Durante el acto, el presidente del Consejo, Jorge García, el gerente, Daniel Ruiz, y la directora del SERIDA, María del Carmen Oliván, celebraron que la incorporación de la nueva categoría al pliego de condiciones se completara en solo diez meses, un plazo que consideran récord.
La etiqueta es algo más pequeña que las demás de la denominación y tiene un formato vertical de 24 × 36 milímetros, adaptado a las botellas de sidra de hielo. El diseño sigue la línea gráfica de los demás distintivos de la DOP y emplea un tono ámbar cobrizo que recuerda al color de la bebida en la copa. La llevarán las sidras de hielo que superen los controles de certificación del Consejo Regulador.
García, Ruiz y Oliván coincidieron en que la nueva categoría puede aportar más valor a la manzana asturiana, ampliar la oferta de los lagares y abrir mercado en la restauración gastronómica y el comercio especializado. Jorge García resumió así cómo encaja la sidra de hielo en el conjunto de la denominación: «No compite con el resto de productos de la DOP Sidra d’Asturies, sino que los refuerza».
Los tres destacaron la colaboración del sector sidrero, la labor del personal técnico del Consejo Regulador y el apoyo de la Consejería de Medio Rural y Política Agraria. El trabajo del SERIDA fue indispensable. El organismo caracterizó el producto, evaluó sus propiedades físicas y químicas y definió los parámetros sensoriales necesarios para establecer un sistema de cata con criterios comunes. Oliván recordó que completar ese trabajo en tan poco tiempo fue posible gracias a la labor constante y discreta del personal investigador, que lleva años estudiando la sidra y, en particular, la sidra de hielo.
La singularidad de esta sidra empieza en el mosto recién prensado. Mediante la crioconcentración se retira parte del agua en forma de hielo y se concentran los azúcares, los ácidos y los compuestos aromáticos de la manzana. Este proceso da lugar al equilibrio entre dulzor y acidez que caracteriza la bebida.
La Consejería aprobó la modificación del pliego mediante una resolución del 14 de octubre, publicada en el BOE del 26 de octubre. El siguiente paso es la certificación de las primeras elaboraciones. Según adelantó Daniel Ruiz, las primeras botellas con el nuevo distintivo podrían estar disponibles entre junio y julio de 2027.

