La ciudad húngara de Pécs acogió el pasado 18 de abril la primera edición de Cider Salon Hungary, un evento que nació como la versión centroeuropea del reconocido Salón Británico de la Sidra.
Tras el éxito de la edición de Londres, celebrada el 24 de mayo, los organizadores se lanzaron a la aventura en Hungría para acoger a las sidras internacionales de carácter más continental, en ocasiones las grandes desconocidas. El Hungary Cider Salon tuvo lugar en el histórico Littke Pezsgőház donde durante una jornada completa se dieron cita productores, expertos y aficionados llegados de distintos puntos de Europa. La localización no es casual, puesto que bajo la ciudad de Pécs se hallan 50 km de túneles subterráneos que datan de las invasiones otomanas (1.527 el más antiguo) y donde desde 1.859 se fabrica sidra achampanada, siendo la última producción en 2.023. El encuentro en sí se presentó como un nuevo espacio de referencia para la cultura sidrera en Europa Central y del Este, combinando degustaciones, formación y actividades divulgativas en torno a esta bebida tradicional, además de visitas guiadas a pumaradas. Uno de los aspectos más destacados del evento fue la amplia representación internacional. Más de veinte productores ofrecieron sus productos, con participación de prácticamente toda la escena sidrera húngara, así como elaboradores procedentes de países como Eslovaquia, Croacia, Serbia, Bosnia, Moldavia, Austria, Alemania, Italia, Suecia, Noruega, Francia, Inglaterra y por supuesto Asturies. El público húngaro pudo probar alrededor de 60 sidras internacionales junto con las explicaciones de los propios productores, conversar con los profesionales del sector, conocer de primera mano los procesos de producción, las características de los manzanares, el concepto de la pumarada y las historias que hay detrás de cada sidra y la particular cultura sidrera de cada país. Las sidras presentadas eran bastante uniformes en cuanto a su alta calidad pero sin embargo con amplia variedad de estilos, sabores y técnicas, destacando las sidras achampanadas sobre las sidras de mesa y primando los aspectos secos sobre los ácidos o dulces. El formato del salón estuvo pensado para favorecer el contacto directo entre público y productores, así como critica constructiva o feedback de los distintos productos, ya fuera sidra, sidra de pera o aguardiente de sidra (pálinka en húngaro). Además, cada visitante recibió una copa de cristal exclusiva del evento, diseñada específicamente para la cata y que pudo conservar como recuerdo. En esta primera edición, la presencia asturiana tuvo un papel destacado. La Fundación Asturies XXI contó con stand propio, reforzando su labor de promoción de la cultura sidrera asturiana a nivel internacional. Asimismo, la Revista LA SIDRA despertó un notable interés entre los asistentes gracias a su exhibición tradicional del escanciado, que captaron la atención del público centroeuropeo. Aparte de la labor divulgativa de cara al público, la delegación asturiana fue entrevistada para un documental húngaro sobre la sidra, en el que se hizo hincapié en el Salón Internacional de las Sidras de Gala (SISGA) y por supuesto el creciente éxito y proyección internacional de la Red Europea de Ciudades de la Sidra (CiderCities). Los organizadores señalaron que el objetivo de Cider Salon Hungary es consolidar un nuevo punto de encuentro para el sector, dar visibilidad a productores emergentes y estrechar lazos entre las regiones sidreras tradicionales y los nuevos territorios productores, manteniendo una mente abierta con respecto a qué se puede hacer con sidra de mesa y achampanada sin perder la calidad y la identidad. Con esta propuesta, Hungría se sumó al mapa internacional de grandes eventos dedicados a la sidra, en una cita que aspira a crecer en los próximos años y a convertirse en un referente dentro del calendario europeo y seguramente podamos acercarlos al público asturiano en la próxima edición del SISGA este septiembre en Xixón. Salú / Egészségére !