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El Sidracrucis llevó la pasión sidrera por Xixón y Avilés

Esta edición quedaron muchas personas en lista de espera. La organización no descarta ampliar plazas o hacer nuevas versiones del Sidracrucis a lo largo del año.

La mañana comenzó en el local de la Revista LA SIDRA, punto de partida del Sidracrucis, donde los peregrinos fueron llegando con tantas ganas que media hora antes de la cita ya estaba el local lleno de sidreros ávidos de culines. Lo primero, por supuesto, el repaso a las normas, el reparto de camisetas, identificadores, un libro sobre la Cultura Asturiana de la sidra —para culturizarse— y una lata de Sidra Guzmán, como avituallamiento para emergencias.

El ensayo musical del himno oficial de la ocasión, el “Xermanín, échame un culete”, que se repitió por todos los chigres del recorrido, acompañado por las primeras cajas de sidra, fue animando el ambiente y, cuando se salió en procesión hacia los primeros chigres, ya quedaba claro el buen ambiente que iba a reinar en esta edición del Sidracrucis.

La primera parte del recorrido penitente se centró, como es habitual, en las sidrerías de Xixón, con las primeras paradas en la Sidrería Chaflán, con sidra Castañón, y Casa Juan, con sidra Llagar de Quintana, donde se dejaron ver los primeros bailes y descubrimos que llevábamos una panderetera de incógnito entre los participantes; y la Montera Picona, donde su excepcional equipo de escanciadores marcó el ritmo con su habitual eficiencia sirviendo culines de sidra Menéndez. Como es de esperar, acompañados de un abundante pincheo, porque para beber hay que comer.

Tocaba descansar de chigres, así que, tras una solemne procesión con la botella al hombro y siguiendo la gaita y panderetas, fuimos en autobús a la Primera Sidra del Año, donde fuimos recibidos con vítores y donde recogimos el vaso oficial y la comida, que acompañamos con abundante sidra de los toneles y de la barra, mientras disfrutábamos del excelente ambiente del evento.

Sobre las cuatro y media cogimos el autobús camino de Avilés, donde nos esperaba una agradable visita a Sidra Germán, hogar de la Mejor Primera Sidra del Año, donde los hermanos Germán y Marino nos enseñaron sus instalaciones, explicando todo el proceso y resolviendo dudas mientras probábamos su sidra. Sin alejarnos mucho, nada más salir del lagar hacia la terraza de la Sidrería Casa Germán, nos esperaba un generoso pincheo y dos dispuestos escanciadores que no dieron tregua a los penitentes sidreros.

La penúltima parada del Sidracrucis nos llevó a Villalegre, junto a la estación de trenes, un lugar conocido por la abundancia de chigres casi pegados unos a otros, lo que facilitó mucho los desplazamientos de uno a otro, aunque hay que reconocer que costaba sacar a la gente de cada chigre para ir al siguiente. Yumay, con sidra El Gobernador y pincheo; La Ruta, con sidra JR y pincheo; y La Estación, con la misma sidra y pincheo.

Como comprenderéis, después de todo esto y con tantos bailes, canciones y demás, teníamos sed y hambre, así que pusimos el broche final al Sidracrucis con una excelente espicha en la Sidrería El Mallu de Avilés, cerrando otra apoteósica jornada de Sidracrucis de la que nadie se arrepentirá.

Esperamos a los peregrinos hoy y mañana, así como a todos vosotros, en la Primera Sidra del Año, que el cuerpo pide sidra. Recordad: en el recinto ferial Luis Adaro, hoy con la actuación estelar de Rollu Folk.

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