Ilustración generada con IA; no representa una botella comercial concreta.
La incorporación de la sidra de hielo a la DOP Sidra de Asturias reconoce una especialidad innovadora y el trabajo del Consejo Regulador para abrir nuevas oportunidades al sector sidrero asturiano.
La sidra asturiana acaba de alcanzar un avance de gran importancia: la incorporación de la sidra de hielo a los productos amparados por la Denominación de Origen Protegida Sidra de Asturias. El reconocimiento, anunciado el 16 de octubre, supone un logro del Consejo Regulador, que trabaja para ampliar las oportunidades de la denominación sin perder su vínculo con la manzana asturiana.
El cambio abre una nueva vía, pero no significa que todas las sidras de hielo comercializadas lleven ya el distintivo. Los elaboradores podrán decidir si quieren acogerse a la certificación, y la cosecha de 2026 podrá certificarse a partir de 2027. Este matiz es fundamental: el avance es la incorporación de la categoría al ámbito de protección de la DOP.
La singularidad comienza en el proceso de elaboración. El mosto de manzana se concentra mediante congelación, con una técnica llamada crioconcentración que elimina parte del agua en forma de hielo. Así se concentran los azúcares, los ácidos y los compuestos aromáticos. En Asturias prácticamente todos los elaboradores emplean este procedimiento en lugar de congelar directamente la manzana. Se necesitan aproximadamente cuatro kilos de manzana para obtener una botella de 37,5 centilitros.
La sidra de hielo sigue siendo una producción limitada. Según los datos del documento de referencia, existen alrededor de siete lagares elaboradores, con una producción conjunta aproximada de 50.000 botellas de 37,5 centilitros y precios habituales de entre 15 y 35 euros. Es una especialidad de mayor valor añadido, con presencia en concursos internacionales de sidra y en el palmarés del SISGA. El Premium concedido a Sidra Cortina en el SISGA 2026 demuestra su potencial.
En la copa muestra tonos del dorado al ámbar, aromas de fruta madura y un equilibrio entre dulzor y acidez. Su contenido en azúcares supera los 100 gramos por litro y su graduación alcohólica mínima es del 8 %. Su personalidad gastronómica permite acompañar quesos intensos como el Cabrales, patés, foie y postres. El interés por esta especialidad ya se reflejaba en la presencia de sidra de hielo en las cartas de sidrerías.
El Consejo Regulador, en el que están representados productores y elaboradores, desempeña un papel central en este avance. El trabajo institucional de la DOP contribuye a vincular la innovación con el origen y las exigencias de calidad. La incorporación de la sidra de hielo reconoce el esfuerzo investigador de los lagares y abre oportunidades para valorizar la manzana asturiana, ampliar mercados y fortalecer el futuro de la cultura sidrera.

