La basílica de San Xuan el Real, en Uviéu, acogió hoy una solemne y emotiva misa de acción de gracias con motivo del 80 cumpleaños del arzobispo emérito Jesús Sánz. La eucaristía congregó a fieles, miembros del clero, representantes institucionales y personas cercanas al prelado, en una celebración marcada por la gratitud, el recogimiento y el afecto hacia una de las figuras más relevantes de la Iglesia en Asturies en las últimas décadas.
Al finalizar la misa, la jornada continuó en un tono más distendido: la comunidad parroquial y diocesana organizó una espicha fraterna en los espacios anexos al templo. Un encuentro de carácter popular que permitió compartir conversación, risas y tradición asturiana.
Las mesas se llenaron con productos típicos de la tierra: empanadas, queso, embutidos, tortillas y postres caseros. Y, como marca la costumbre en toda espicha, no faltó la sidra, que se sirvió escanciada, siguiendo el ritual tradicional asturiano. Los brindis y los culines fueron creando un ambiente de hermandad, símbolo perfecto de una celebración en la que la fe y la tradición caminaron de la mano.
Jesús Sánz, visiblemente emocionado, quiso participar saludando y dedicando palabras de agradecimiento a los asistentes, dejando momentos de especial cercanía que reflejaron el espíritu de una celebración abierta, comunitaria y plenamente asturiana.
Porque en Asturies las grandes celebraciones no se entienden sin sidra compartida, fe y comunidad.