El XVI Salón Internacional de las Sidras de Gala presentó hoy en la Casa Consistorial de Xixón las impresionantes cifras de su edición de 2026: 311 productos procedentes de 117 llagares de 35 países. Según los datos públicos comparables revisados de los principales encuentros internacionales, nunca un salón sidrero había documentado una concentración similar de productores, lo que convierte al SISGA’26 en la mayor edición de su historia y en el mayor salón internacional de sidra documentado hasta ahora.
LA SIDRA.- Bajo la atenta —y diríamos que orgullosa— mirada de Jovellanos, en el Salón de Recepciones de la Casa Consistorial de Xixón, la Fundación Asturies XXI presentó este lunes el XVI Salón Internacional de las Sidras de Gala (SISGA’26), que del 24 al 27 de septiembre volverá a convertir Xixón en un punto de encuentro de la cultura sidrera internacional.
Pero en esta ocasión hay un elemento que hace de la edición algo verdaderamente excepcional. El recuento definitivo arroja unas cifras sin precedentes en el propio SISGA y que, comparadas con los datos públicos de los grandes encuentros internacionales, sitúan al salón asturiano en una dimensión hasta ahora no documentada que permite hablar de un SISGA de récord mundial: entre los grandes salones y encuentros internacionales con cifras públicas comparables localizadas, 117 es la mayor participación de productores documentada hasta ahora. Y hay un segundo dato igualmente impactante: 35 países en una misma edición, una diversidad geográfica muy superior a la registrada en las principales citas analizadas.
El acto se abrió con la intervención de Guzmán Pendás, concejal delegado de Servicios Sociales, Vivienda y Cooperación del Ayuntamiento de Xixón, quien destacó la dimensión alcanzada por el SISGA tras dieciséis años, agradeciendo a la Fundación Asturies XXI el gran esfuerzo humano y logístico que supone sacar adelante una convocatoria de estas características.
Pendás resumió el espíritu de esta edición en dos ideas: el SISGA va a crear «sinergia y hermandad» entre territorios sidreros y va a ser un salón capaz de unir tres continentes, sus culturas, sus productores y representantes institucionales de distintas ciudades y países.
La presencia institucional internacional es, precisamente, una de las dimensiones que el SISGA ha ido incorporando a su modelo a lo largo de los años, superando el formato de una simple feria de productos.
Carme Pérez, vicepresidenta de la Fundación Asturies XXI, fue quien puso sobre la mesa la magnitud de esta edición: «hemos roto todos los récords».
Pérez destacó la procedencia de productos de América, Asia y una amplísima representación europea, y señaló que tanta diversidad va a situar Xixón y Asturies en el epicentro mundial de las sidras modernas, innovadoras y de nuevas expresiones.
Pero también quiso dejar claro que el SISGA no es únicamente una sucesión de botellas y catas. El ADN del evento es unir a los productores «desde la manzana hasta la botella» e incorporar a su alrededor gastronomía, turismo, cultura gastronómica, intercambio profesional y cooperación internacional.
Esa concepción es la que ha ido dando origen a proyectos que hoy tienen vida propia, como Cider Cities y su expansión internacional o el proyecto europeo CIDEREU.
Antonio Migoya, de la Fundación Caja Rural de Xixón, recordó el largo camino recorrido y la colaboración mantenida entre ambas fundaciones. Comenzó con una frase sencilla: dieciséis años son ya, por sí mismos, un número de éxito, y llegó a definir la convocatoria como un acontecimiento de máxima trascendencia dentro del mundo de la sidra.
Migoya centró buena parte de su intervención en la importancia económica del sector sidrero y, sobre todo, en el valor del intercambio entre productores. «De salir de casa siempre se aprende algo», vino a resumir, porque conocer otras formas de producción, otros mercados y otros modelos permite a los llagares llevar ideas nuevas a sus propias empresas.
De ahí la segunda idea que quiso dejar: lo que cada productor vea hacer a otros en el SISGA puede aplicarlo después, a su manera, en su propio llagar, consiguiendo que el encuentro internacional tenga una utilidad directa para el sector asturiano.
Álvaro Alonso, en representación de la Cámara de Comercio de Xixón, felicitó a la Fundación Asturies XXI por el trabajo acumulado y destacó dos dimensiones concretas del Salón. La primera es económica: tener durante estos días en Xixón representantes de 35 países con sus productos supone un importante impulso para la actividad ferial y económica de la ciudad. Alonso destacó también el acierto de integrar una parte importante del SISGA en el marco de AGROPEC, sumando dos acontecimientos y aprovechando el potencial del Recinto Ferial.
La segunda es territorial e internacional. Recordó el crecimiento de la red europea de ciudades sidreras, que celebrará sus órganos de gobierno coincidiendo con el SISGA, y destacó la oportunidad de hacer de Xixón una capital de la sidra a nivel mundial, no únicamente europeo.
Para Alonso, el valor está en sumar las sinergias de las ciudades, el producto y el sector primario, una estrategia que la Cámara considera no solo una oportunidad, sino también una responsabilidad en la que seguirá implicada.
La gastronomía es otra de las patas esenciales del SISGA. Pedro Baldó, del restaurante Finca El Duque, avanzó parte del trabajo gastronómico que acompañará al concurso y, sobre todo, al Brunch de Gala del domingo.
El planteamiento parte de una premisa clara: «todo lo que vamos a hacer va a estar centrado en los productos asturianos de nuestra tierra», pero interpretados desde una cocina actual y pensada para acompañar las nuevas formas de sidra.
Baldó resumió esa evolución con otra idea especialmente significativa: la sidra está evolucionando, tiene nuevos mercados y nuevas formas de beberse. Y añadió que Asturies cuenta con profesionales capaces de estar a la cabeza de esos cambios y de buscar nuevos mercados y nuevas elaboraciones.
Cerrando las intervenciones, el presidente de la Fundación Asturies XXI, Marcos Abel Fernández, se encargó de encuadrar las cifras dentro de la dimensión internacional alcanzada por el proyecto.
Fernández calificó el resultado como «un éxito impresionante» y destacó lo que significa ser capaces de reunir en Xixón una concentración de productores superior a la que presentan muchos de los eventos internacionales más reconocidos. La intención, aclaró, no es convertir la sidra en una competición entre certámenes, sino ser conscientes de lo que se ha alcanzado y poder decir que hoy el SISGA está a la cabeza.
La segunda idea fue más allá de las cifras: «estamos ahora mismo liderando todo el proceso y todo el proyecto internacional alrededor de las sidras». Para Fernández, tener tantos productores juntos significa confrontar formas distintas de cultivar manzana, producir, elaborar, vender y entender empresarialmente la sidra, convirtiendo el SISGA en un enorme espacio de aprendizaje mutuo.
La evolución internacional que describe Fernández puede verse en la participación de la Fundación en prácticamente todos los certámenes internacionales de importancia dentro del mundo de la sidra y en los contactos que el sector asturiano viene desarrollando en otros grandes foros sidreros.
El sábado, el SISGA es de todo el público
De todo el amplio programa, la cita fundamental para quien quiera vivir directamente este SISGA histórico será el sábado 26 de septiembre, cuando el Salón abra sus puertas al público.
La Cata Abierta al Público se celebrará en el Salón Asturias del Palacio de Congresos del Recinto Ferial Luis Adaro, en Xixón, coincidiendo con la celebración de AGROPEC. Habrá dos sesiones, de 12:00 a 15:00 y de 17:00 a 20:00 horas. La entrada cuesta 10 euros y con ella el público podrá catar las sidras internacionales participantes disponibles, conocer personalmente a los llagareros y hablar con ellos sobre sus productos, disfrutar de armonizaciones con Alimentos del Paraíso y comprar directamente sidras participantes cuando estén disponibles. Además, se celebrarán seis catas guiadas, con un máximo de 20 plazas cada una y un precio adicional de 5 euros.
No se trata, por tanto, simplemente de una exposición. Será la oportunidad de tener en un mismo espacio sidras de decenas de territorios del mundo y a los propios productores detrás de ellas, conocer formas de elaboración radicalmente distintas y recorrer, copa en mano, buena parte del actual mapa sidrero mundial.
Es el momento en el que el récord de 311 productos, 117 llagares y 35 países deja de ser una cifra y se convierte en una experiencia abierta a la ciudadanía.
Y es también la mejor manera de dimensionar lo que Xixón va a acoger esta semana: la mayor edición del SISGA, el mayor salón sidrero documentado hasta ahora y una concentración de culturas de la sidra sin precedentes.

