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Dar futuro a la fuerza de la sidra: el editorial de LA SIDRA 270

Personas alrededor de la barra de una sidrería, con botellas y vasos de sidra.

El editorial de LA SIDRA 270 reclama que la proyección internacional, la innovación y el reconocimiento cultural se traduzcan en oportunidades duraderas para los lagares, las sidrerías y las personas que mantienen viva la cultura sidrera.

LA SIDRA.- «Dar futuro a la fuerza de la sidra» es el editorial de la revista LA SIDRA de octubre de 2026. Publicamos su texto, que vincula los avances del sector con el apoyo que necesitan las sidrerías, la formación profesional y la transmisión cultural.

Dar futuro a la fuerza de la sidra

La sidra asturiana muestra una vitalidad que se manifiesta tanto en su proyección internacional como en la actividad de los pueblos, los lagares y las sidrerías. El SISGA, con 346 productos de 124 lagares y 35 países reunidos en Xixón, es una de las expresiones más destacadas de ese dinamismo y de la capacidad de Asturies para ser punto de encuentro de las culturas sidreras del mundo.

El salón impulsado por la Fundación Asturies XXI permite compartir conocimiento, establecer contactos y abrir oportunidades para los productores asturianos. La incorporación de Madeira y A Estrada a Cider Cities en su marco muestra que de estos encuentros nacen relaciones con continuidad. Consolidar este trabajo y aprovechar sus posibilidades requiere una implicación institucional y empresarial acorde con la dimensión alcanzada.

Otro de los avances más relevantes es la incorporación de la sidra de hielo a la DOP Sidra de Asturias. La excelente labor del Consejo Regulador merece un reconocimiento expreso por conseguir este respaldo al esfuerzo investigador de los lagares. Dar más valor a la manzana asturiana, diversificar la oferta y llegar a nuevos públicos son formas de fortalecer el sector. La innovación abre así nuevos caminos comerciales y gastronómicos desde nuestra propia materia prima e identidad.

Apoyo para las sidrerías y reconocimiento del oficio

Esta capacidad de avanzar debe traducirse también en mejores perspectivas para las sidrerías. La propuesta de un estatuto fiscal propio abre un debate necesario sobre el apoyo que reciben quienes mantienen viva, a diario, una cultura reconocida como patrimonio de la humanidad. Corresponde a las administraciones concretar ese compromiso y al sector organizar sus demandas para que el reconocimiento tenga consecuencias prácticas.

La formación en el oficio de escanciar sidra, como la que desarrolla Tierra Astur, apunta igualmente a una necesidad fundamental: contar con profesionales y dar continuidad a su saber. La dignificación del oficio y su reconocimiento efectivo siguen siendo parte imprescindible del futuro sidrero.

Cultura, participación y transmisión

Los Sidrocoles, los concursos de sidra casera y la recuperación de la memoria sidrera de la emigración completan un panorama en el que cultura, participación y transmisión van de la mano. En las escuelas, las familias y los pueblos se renueva el vínculo con la manzana y la sidra que da sentido a todo el conjunto.

Tenemos motivos para la confianza e iniciativas que merecen respaldo. El reto es dar continuidad a esta fuerza y conseguir que la proyección internacional, la innovación y el reconocimiento cultural se traduzcan en oportunidades duraderas para quienes sostienen el sector. Cuidar las pumaradas, apoyar los lagares y asegurar el futuro de las sidrerías es la manera de dar contenido real a ese compromiso.

Fotografía: LA SIDRA 270, página 11. Vista de la barra de una sidrería.

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