La octava edición de Restalla la Sidra convirtió Morea en un punto de encuentro para los llagares familiares del Caudal y las sidras comerciales de Xixón. Nava fue el concejo invitado de una jornada que combinó concurso, degustaciones, gastronomía y música.
LA SIDRA.— La fiesta se celebró el 3 de octubre en el Campu la Ilesia, organizada por la Asociación de Llagareros Artesanos del Caudal con la colaboración del Ayuntamiento de Ayer. La crónica de LA SIDRA 270 recoge una cita que volvió a dar visibilidad al trabajo de los pequeños llagares.
Tres nombres en el reconocimiento a la sidra casera
El VIII Concurso de Llagareros Artesanos del Caudal premió a Jaime Álvarez, Cherines Álvarez Buylla y José López. La prueba de la mañana permitió también al público conocer las sidras presentadas mediante la adquisición del vaso conmemorativo.
La presencia de Nava amplió las relaciones entre concejos. Esta fórmula de territorio invitado y degustación popular ya formaba parte de ediciones anteriores de Restalla la Sidra, como la de 2023, que contó con Gozón.
Del llagar familiar a la sidra comercial
A las siete de la tarde llegó la prueba de sidras comerciales de Xixón. Compartir programa permitió acercar al público dos ámbitos con una misma raíz, pero con escalas y formas de trabajo diferentes.
La gastronomía tuvo su espacio con la degustación de la Escuela de Hostelería del IES Valle d’Ayer y con la espicha en el campo. La Banda de Gaites El Gumial y Los Jimaguas completaron la jornada musical.
Asociaciones que mantienen espacios de encuentro
El valor de estos encuentros sidreros va más allá de los premios. Permiten comparar elaboraciones, compartir conocimientos y mantener una afición que pasa de generación en generación. En Morea, esa dimensión colectiva volvió a ocupar el centro de la cultura sidrera.
Fotografía: premiados y participantes en Restalla la Sidra. LA SIDRA 270, página 56.

