La colección de Fernando Paredano convierte etiquetas, facturas, carteles y viejos documentos comerciales en pistas para reconstruir más de un siglo de historia sidrera.
LA SIDRA.- Una etiqueta vieja puede parecer un papel sin demasiada importancia. Pero cuando se conservan miles y se les suman facturas, cartas, anuncios y otros documentos, el resultado es un enorme archivo de memoria sidrera.
Eso es La Sidra de Papel, la colección de Fernando Paredano, iniciada casi por casualidad en el año 2001 y que hoy supera las 9.000 etiquetas de sidra procedentes de distintos países.
La colección abarca materiales desde finales del siglo XIX hasta la actualidad y permite seguir cambios en las marcas, en el diseño, en la publicidad, en los mercados y hasta en las formas de presentar socialmente la sidra.

Paredano no conserva únicamente etiquetas. La muestra incluye correspondencia comercial, facturas, carteles y otros elementos publicitarios que sirven para reconstruir historias que de otra manera podrían perderse.
Entre los materiales hay documentos que permiten rastrear la presencia internacional de la sidra, la evolución de las empresas y episodios curiosos de la historia comercial de la bebida.
La importancia de colecciones como esta no está solo en la cantidad. Su valor está en conservar documentos humildes que casi nunca se crearon pensando en durar y que, con el paso de los años, acaban convirtiéndose en fuentes de información histórica.
Cada etiqueta conserva un nombre, un diseño, una procedencia y un momento concreto.
Y juntas forman una historia gráfica de la sidra.
Lecturas relacionadas
- La exposición de etiquetas de sidra
- Una etiqueta de sidra de 1960
- Etiqueta conmemorativa del concurso de fotografías
- Las etiquetas de la XIV Primer Sidre l’Añu
- LA SIDRA 269

