Este es el impresionante premio que la organización de la Primer Sidre l’Añu ofrece para la Meyor Sidre Casero fecho en Maera, el concurso integrado en el propio evento que, año tras año, reconoce la mejor de las sidres de elaboración casera producidas siguiendo uno de los métodos más tradicionales: la fermentación y crianza en toneles de madera. Una práctica cada vez menos habitual, pero que sigue viva gracias a elaboradores que apuestan por mantener esta forma de hacer sidre, con todo lo que implica de conocimiento, paciencia y dificultad técnica. Trabajar con madera exige un control muy preciso del proceso, pero también aporta complejidad y personalidad al resultado final, con matices organolépticos que difícilmente se consiguen en otros sistemas de elaboración.
El premio está a la altura del reto: una pipa de 225 litros de madera de roble regenerado procedente de Italia, diseñada específicamente para favorecer un envejecimiento óptimo de la sidre. Este tipo de barrica ayuda a redondear el perfil de la sidra, aportando estructura y complejidad aromática. Además, está equipada con tornón y portiella, un sistema que facilita enormemente las labores de limpieza y mantenimiento al permitir abrir completamente la barrica, algo especialmente valorado por quienes trabajan con madera.
Se trata, en definitiva, de una auténtica joya de madera, un premio tan simbólico como útil que cada año despierta el interés de elaboradores de toda Asturies. Todos ellos competirán por hacerse con esta pipa en un concurso que edición tras edición sigue creciendo tanto en número de participantes como en nivel de calidad, consolidándose como uno de los momentos más esperados de la Primer Sidre l’Añu y como un reconocimiento al saber hacer de quienes mantienen viva la tradición de la sidre casero fecho en maera.